De acuerdo con una investigación publicada en la revista Frontiers in Cancer Control and Society, el empleo de pesticidas en campos de cultivo de maíz podría estar relacionado con miles de casos de cáncer en estados como Iowa, Illinois, Indiana, Missouri y Ohio.
Los plaguicidas son productos químicos diseñados para eliminar y controlar organismos que pueden afectar negativamente a la agricultura, lo cual hace necesario su aplicación para lograr cosechas con mayores niveles de producción.
Sin embargo, con el fin de obtener mayores beneficios económicos mediante el uso intensivo de pesticidas, algunos agricultores han comenzado a desarrollar cáncer.
Al respecto, existe evidencia de que varios de los productos químicos destinados a matar insectos están relacionados con cáncer de pulmón, cáncer de páncreas, cáncer de colon, leucemia e incluso con el linfoma no Hodgkin.
Todas estas enfermedades afectan a niños y a adultos que trabajan o habitan en zonas agrícolas.

A principios de este año, algunos miembros de la Sociedad Endocrina y de la Red Internacional de Eliminación de Contaminantes reconocieron su preocupación ante la falta de información precisa sobre hasta qué punto una persona puede exponerse a pesticidas sin sufrir afectaciones o enfermedades.
Lo preocupante es que algunos componentes de los pesticidas tienen una vida activa promedio de hasta más de ocho años y son fácilmente absorbidos por la piel, provocando desde alergias hasta enfermedades crónico-degenerativas.
En la investigación citada, los expertos se enfocaron únicamente en jornaleros agrícolas y en pesticidas específicos, como el glifosato, conocido por su nombre comercial Roundup.
Este producto es considerado por la Organización Mundial de la Salud como potencialmente cancerígeno, pero los funcionarios federales continúan sin prohibir su venta y aplicación.
Para dimensionar el peligro del uso de pesticidas, los investigadores señalan una diferencia de 154,000 casos anuales de cáncer entre las zonas del Medio Oeste —donde cada temporada se aplican cientos de millones de libras de glifosato— y las Grandes Llanuras, donde el uso de plaguicidas es menor.
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