Al noroeste de Estados Unidos, en las montañas Baird de la cordillera Brooks, nace el Salmon River, un fluvial que fluye 60 millas al sur hasta unirse con el río Kobuk, y que recientemente vuelto anaranjado y turbio. No es el único río de la zona que ha cambiado de color.
Un estudio publicado en 2025 en Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS) encontró que el cauce principal del río Salmon presentó concentraciones elevadas de sulfuros, especialmente en la cuenca alta.
“El cauce principal del río Salmon superó sistemáticamente los umbrales de exposición crónica de la EPA para hierro total recuperable, aluminio total recuperable y cadmio disuelto, desde su primer afluente principal hasta la desembocadura. Nueve de los diez afluentes que muestreamos superaron los umbrales de la EPA para al menos un metal en alguna de las tres fechas de muestreo”, señala el informe.
Los investigadores explican que una de las causas principales de este cambio de color es que “el deshielo del permafrost ha expuesto los minerales de sulfuro a la meteorización, liberando hierro y otros metales potencialmente tóxicos en los ecosistemas acuáticos”.
El permafrost es una capa de suelo, roca o sedimento que permanece completamente congelada (a 0 °C o menos) durante al menos dos años consecutivos. Al descongelarse, los microorganismos degradan la materia orgánica y liberan metano y dióxido de carbono.
Este proceso establece un ciclo de retroalimentación que intensifica el calentamiento global.
Solo en la cordillera Brooks de Alaska, zonas silvestres protegidas que han sustentado durante mucho tiempo tanto a peces residentes como anádromos, se han documentado al menos 75 ríos y arroyos teñidos de un color naranja brillante.

Cambios en el Salmon River de Alaska
De acuerdo con registros de pilotos locales y del Servicio de Parques Nacionales (NPS), los cambios de color en el río Salmon se registraron a partir de 2018.
“Durante el verano de 2019, las aguas claras del Salmon se tornaron anaranjadas y han permanecido decoloradas y turbias desde entonces. El río corre claro por 20 km desde sus cabeceras montañosas hasta Kanaktok Creek, el primero de muchos afluentes afectados. Los 100 km posteriores, desde Kanaktok hasta la confluencia del Salmon con el río Kobuk, se caracterizan por una mezcla de afluentes claros y visiblemente alterados”, agrega el estudio.
Además del cambio de color, el informe reveló una importante degradación en la calidad del hábitat para peces residentes y anádromos en la cuenca del río Salmon.
Esta pérdida de hábitat de desove crucial, tanto en el río Salmon como en otros arroyos de la zona, podría explicar la reciente disminución en el número de salmones chum (Oncorhynchus keta), lo que afecta negativamente a las comunidades locales que dependen de esta especie para la pesca comercial y de subsistencia.
En entrevistas pasadas con Huella Zero, la activista Sunny Ahkivgak, originaria de Barrow —una ciudad en la costa septentrional de Alaska—, afirmó que están viviendo en primera línea los efectos del cambio climático.
“Nuestras comunidades también están muy contaminadas. Además, aves de todos los continentes migran a Alaska y al Ártico en verano. Por ello, cualquier cambio en nuestras tierras natales y en el Ártico tendrá impactos en los animales que migran hacia esta región”, apuntó.

