California inició el año con una serie de incendios forestales que a lo largo de más de una semana han consumido más de 40,000 acres en varios condados, sobre todo en las zonas residenciales de Eaton y Palisades, donde todo quedó reducido a cenizas.
A pesar de la magnitud de los daños ocasionados por el fuego, este problema no es algo nuevo para los habitantes de California: desde hace tiempo una serie de condiciones adversas se han combinado hasta producir desastres en varios puntos del estado. Además, se pueden repetir con frecuencia si no se actúa para intentar contener el cambio climático.
Sequía, detonante del fuego
En la última década, California ha sufrido una sequía histórica que no se compensa con los dos recientes inviernos lluviosos.
Algunos expertos señalan que las escasas precipitaciones en el estado acentúan la sequía y generan condiciones propicias para que ocurran incendios forestales.
Cuando la vegetación se seca y la temperatura se eleva, un chispazo basta para producir un incendio, pero la clave es conocer dónde comienzan las llamas.
Los bomberos más experimentados señalan que cerca del 97% de los incendios forestales son causados directa o indirectamente por la actividad humana.
Fallas en líneas eléctricas, fogatas no controladas y hasta incendios provocados intencionalmente son los detonantes del fuego.
Una vez que se produce un incendio forestal, otros factores como la acumulación de vegetación seca y la fuerza del viento terminan por alimentarlo.
Accidentada geografía y los Vientos de Santana
California tiene una geografía accidentada que acelera la propagación del fuego en áreas de difícil acceso para los bomberos y equipos de emergencia. Sus terrenos montañosos y cañones actúan como túneles para el viento.
Además, otro elemento que contribuye con los incendios son los denominados Vientos de Santana.
Cuando los vientos en las regiones elevadas del desierto de Mojave o de Sonora son templados o incluso fríos, el aire se calienta mientras es comprimido durante su descenso. Dicha característica del viento alimenta el fuego que encuentra en su camino.
La presencia de este fenómeno atmosférico, conocido como los Vientos de Santana, puede formarse durante cualquier momento del año, pero suele relacionarse con el otoño o el inicio de la primavera.

Urbanización en zonas de riesgo
Entre las personas más adineradas se convirtió en costumbre construir sus residencias cerca de áreas boscosas, para escapar de las zonas donde se concentra la contaminación por la actividad humana. Pero la ubicación de sus viviendas les convierte en posibles detonantes de incendios forestales o en víctimas de estos.
La presencia de líneas eléctricas e infraestructuras habitacionales en áreas forestales incrementa la probabilidad del surgimiento de fuego en zonas alejadas de los cuerpos de emergencia, característica que imposibilita sofocarlo antes de que se salga de control.
Es posible que no se logre determinar la causa de los incendios de este año en California, pero es un hecho que su desastre sacó a flote la necesidad de regular la urbanización en zonas forestales, pues el cambio climático está lejos de solucionarse y la naturaleza podría volver a sorprender a otras áreas actualmente no afectadas.
¿Qué podemos hacer para prevenir incendios forestales?
- Evitar encender fogatas, especialmente en épocas secas
- Apagar bien los cerillos, cigarrillos y fogatas que enciendas
- No arrojar colillas, botellas, basura u objetos inflamables en áreas forestales
- Evitar la tala indiscriminada de árboles
- Tener cuidado con la maquinaria que provoque chispas o descargas eléctricas
- Si realizas una quema de rastrojos, debes vigilar hasta que esté totalmente apagada
- Ante la presencia de un incendio, avisar de inmediato a los bomberos
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