Limitar la entrega de bolsas plásticas en comercios o aplicar tarifas por su uso disminuye la contaminación causada por el polietileno en las costas de los Estados Unidos, revela el análisis de datos provenientes de autoridades gubernamentales y organizaciones civiles.
El estudio, publicado en la revista Science, examinó más de 45,000 limpiezas costeras registradas a través de la aplicación Clean Swell, que alimenta la base de datos Trash Information and Data for Education Solutions (TIDES) de Ocean Conservancy. Además, se evaluaron y compararon 611 políticas sobre el uso de bolsas de plástico promulgadas entre 2017 y 2023.
Las investigadoras Anna Papp, economista ambiental, y Kimberly Oremus, profesora asociada de ciencias marinas en la Universidad de Delaware, elaboraron el estudio titulado “La prohibición y las cuotas a las bolsas de plástico reducen la basura dañina que se genera en las costas”, centrado en medir el impacto de esta políticas.
Los hallazgos muestran que las regulaciones estatales y locales en Estados Unidos han provocado una disminución de entre 25% y 47% en la proporción de bolsas recolectadas durante limpiezas en áreas costeras pequeñas, en comparación con lugares sin ese tipo de reglamentación.
“Esto no elimina el problema, sólo hace que crezca más lentamente. Seguimos recibiendo más bolsas de plástico en las costas”, advirtió Kimberly Oremus, autora del estudio.
Por eso es clave que más gobiernos estatales se sumen a la prohibición de las bolsas de plástico. “En general, nuestros hallazgos muestran que las políticas sobre bolsas de plástico son ampliamente efectivas para limitar la basura en las costas”, enfatizó Anna Papp.
También advierten que aún falta un análisis sistemático sobre cómo estas políticas impactan la generación de microplásticos y su llegada al océano.
El impacto ambiental de las bolsas de plástico
Las bolsas de plástico delgadas, comúnmente usadas para empacar productos, figuran entre los principales contaminantes encontrados en las costas.
El problema radica en que estos empaques tienen un bajo índice de reciclaje: al llegar a los vertederos, el viento puede arrastrarlas hasta el mar. Una vez en el océano, la salinidad y las corrientes las fragmentan en microplásticos o las hacen quedar atrapadas en especies marinas.
Algunas jurisdicciones han optado por aplicar impuestos en lugar de prohibiciones, con resultados similares. Estas políticas han generado beneficios económicos al reducir los costos de limpieza urbana y mantenimiento de desagües pluviales obstruidos por residuos.
En ciudades como Washington D.C. y Boulder, Colorado, los cargos por uso de bolsas han incentivado a los consumidores a reutilizar sus propias bolsas, disminuyendo notablemente el uso de plásticos de un solo uso.
En zonas costeras, donde los ecosistemas marinos son especialmente vulnerables a la contaminación plástica, estas medidas también han contribuido a proteger la biodiversidad y mejorar la calidad del agua.

