Entre los bosques y los arroyos de las montañas al norte de Nueva York se encuentra una urbanización conformada por viviendas que evitan el uso de combustibles fósiles como parte del Proyecto Catskill. Se construyó en más de 90 acres en Livingston Manor, en el condado de Sullivan.
Greg Hale, cofundador del proyecto, aseguró en una entrevista para Yale Climate Connections que el objetivo del Proyecto Catskill es reducir las emisiones del entorno construido, debido a que las casas están hechas para maximizar su eficiencia.
Hale detalló que las viviendas cuentan con un sistema de aislamiento y con ventanas de triple acristalamiento para evitar la pérdida de calor. Además, cada una de ellas incluye una ventilación que introduce aire fresco y expulsa el aire contaminado.
“Este sistema se creó para que el equipo de calefacción no tenga que trabajar tanto para alcanzar la misma temperatura interna. Así que las viviendas necesitan muy poca energía para calefacción o refrigeración y funcionan totalmente con electricidad procedente de paneles solares en los tejados o de la energía solar comunitaria”, agregó el cofundador del Proyecto Catskill.
El Proyecto Catskill cuenta con tres viviendas terminadas y tiene previsto construir hasta 25 en total. Hale aspira a que el proyecto inspire a otros constructores a adoptar el mismo enfoque.
“No hay razón para construir casas que van a contribuir aún más al problema climático”, concluyó.

Sobre el Proyecto Catskill en Nuevo York
El Proyecto Catskill es la primera comunidad neutra en carbono de los Catskills; un nuevo complejo residencial construido según los principios de diseño de las casas pasivas, situado en más de 90 acres en Livingston Manor, Nueva York.
La página web del Proyecto Catskill especificó que las viviendas unifamiliares estarán situadas en una parcela de tres a seis acres seleccionada por el comprador. Además, tendrán la opción de elegir entre cuatro planos de planta únicos (2 o 3 dormitorios), cada uno diseñado de forma sostenible para coexistir con su entorno y complementarlo.
“Los sistemas de construcción proporcionan un flujo constante de aire fresco y filtrado, libre de contaminantes, polvo y otros alérgenos, y regulan la temperatura y la humedad, lo que se traduce en un mayor nivel de calidad del aire interior”, se lee en el portal del proyecto.
Asimismo, se conoció que cada casa reducirá anualmente hasta un 90 % de emisiones en comparación con una casa estándar.
“El Proyecto Catskill pretende fomentar una relación simbiótica entre el entorno natural, el construido y el regional, mejorando tanto a las personas como al lugar”, concluyeron sus fundadores.

