Científicos de la Universidad de Miami estudian la Corriente de Florida, uno de los flujos oceánicos más rápidos del mundo. Su comportamiento es clave, ya que una posible desaceleración podría ser el indicio de un debilitamiento en el sistema de circulación general del océano Atlántico.
La Corriente de Florida es un afluente oceánico significativo que se caracteriza por ser cálido, estrecho y fluir hacia el norte a lo largo de la Costa Este del estado. Este caudal es el origen principal de la Corriente del Golfo y un componente esencial de la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC, por sus siglas en inglés).
Transporta un volumen considerable de agua, aproximadamente entre 25 y 30 Sverdrups (Sv), equivalente a entre 25 y 30 millones de metros cúbicos de agua por segundo, y desempeña un papel fundamental en la regulación climática al desplazar aguas tropicales hacia el Atlántico Norte.
Esta corriente se origina en el Golfo de México, atraviesa el Estrecho de Florida —entre los Cayos de Florida y las Bahamas—, fluye hacia el norte bordeando la costa y finalmente se une a la Corriente del Golfo.
Científicos estudian la Corriente de Florida
En septiembre de 2025, un equipo de la Universidad de Miami y la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) realizó una investigación entre Miami y las Bahamas centrada en este flujo.
Durante una expedición de 36 horas, científicos y tripulación recopilaron datos mediante inmersiones y mediciones exhaustivas que servirán como base para futuros estudios sobre el estado de los océanos.
El equipo tiene como objetivo cuantificar el caudal de agua utilizando instrumentos submarinos, equipos a bordo de embarcaciones y tecnología satelital. Adicionalmente, recolectan datos sobre temperatura, salinidad, densidad y velocidad del agua; variables que, al integrarse, permiten estimar la cantidad de calor transportado a través de una zona determinada.
El oceanógrafo Denis Volkov, participante del proyecto, declaró a The Washington Post que el cable submarino que proporcionó información sobre esta corriente durante los últimos 40 años se deterioró en 2023.
Debido a esto, los investigadores ahora recuperan datos de barómetros acústicos situados en el fondo del océano mediante maniobras de buceo. Para lograrlo, el equipo realiza viajes nocturnos al menos seis veces al año desde Miami hacia el Banco de la Pequeña Bahama, recopilando información en nueve puntos estratégicos.
¿Hay un debilitamiento en la corriente de Florida?
Un estudio, publicado en septiembre de 2024, determinó que la intensidad de la Corriente de Florida se ha mantenido estable durante las últimas cuatro décadas.
La AMOC juega un papel crucial en el sistema global, transportando agua a lo largo del océano Atlántico en dirección norte y sur, y vinculando las corrientes de agua superficiales y profundas a nivel mundial.
Los modelos climáticos más avanzados en la Corriente de Florida, incluyendo el de la NOAA, proyectan una posible reducción de hasta el 45% en la intensidad de la AMOC para finales de siglo.
Estas proyecciones son la base del informe más reciente del IPCC. Sin embargo, hasta el momento no existen pruebas observacionales contundentes que confirmen una ralentización significativa de la AMOC en las últimas décadas.


