Luego dos semanas de intensas negociaciones, la COP30 llegó a su fin este sábado 22 de noviembre sin una hoja de ruta clara para eliminar los combustibles fósiles. Esto debido a que 80 países (desarrollados y en vías de desarrollo) se negaron a incluir el tema en documento final.
Tras prolongadas negociaciones entre el viernes y el sábado, Arabia Saudita y sus aliados ─entre ellos Rusia─ bloquearon la inclusión de un plan para eliminar gradualmente los combustibles fósiles en el texto final de la COP30.
La decisión se tomó pese a la insistencia de la Unión Europea y de países como Colombia, Francia y España para incluir ese objetivo en el documento final.
Ante esta situación, André Corrêa do Lago, embajador brasileño y presidente de la COP30, anunció en la plenaria final la creación de dos documentos separados: uno enfocado en detener y revertir la deforestación, y otro sobre una transición justa, ordenada y equitativa para alejarse de los combustibles fósiles.
El fin de los combustibles fósiles en la COP30: una discusión que sigue
Entre los países que conforman la coalición para la eliminación de los combustibles fósiles se encontraban Colombia, España, Francia y las Islas Marshall.
El descontento de Colombia, Uruguay y otras naciones causó una breve interrumpción en la sesión de clausura.
El representante ruso, Sergei Kononuchenko, acusó a los países latinoamericanos de actuar de forma infantil, queriendo “todos los bombones”, lo que generó protestas de otras naciones de la región.
“Nosotros, los países de América Latina que hemos hablado en nuestra plenaria, no nos comportamos como niños ‘que quieren todos los bombones’. Hemos venido en representación de nuestros países, de los millones de habitantes que representamos y con instrucciones precisas de nuestros gobiernos”, declaró Eliana Saissac, funcionaria del Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina.
Saissac también pidió a la organización de la COP30 que aplicara el Código de Conducta al representante ruso, ya que se sintió profundamente ofendida por sus declaraciones.
Lo que sí incluye el documento final
El documento final insta a intensificar las medidas climáticas de forma “voluntaria” y a triplicar los fondos destinados a la adaptación climática en naciones en desarrollo para el año 2035.
Respalda los objetivos del Acuerdo de París, como mantener el calentamiento global muy por debajo de los 2 °C e intentar no superar los 1,5 °C. Además, destaca los siguientes puntos clave sobre la reducción de emisiones:
- Insta a los Estados a presentar contribuciones determinadas a nivel nacional más ambiciosas, de alcance económico global y alineadas con el objetivo de 1,5 °C.
- Afirma que los Estados deben actualizar sus estrategias de desarrollo a largo plazo con bajas emisiones de carbono para mediados de siglo.
- Exige una reducción profunda, rápida y sostenida de las emisiones globales de gases de efecto invernadero: 43 % para 2030 y 60 % para 2035.
- Busca alcanzar emisiones netas de dióxido de carbono iguales a cero para 2050.
El documento también propone triplicar la financiación destinada a la adaptación climática de los países en desarrollo, aunque amplía a 10 años el plazo para lograrlo, cinco más que en la propuesta anterior.
Asimismo, reconoce las dificultades que enfrentan los países en desarrollo para financiar sus planes nacionales y subraya la necesidad de incrementar la financiación para la adaptación. Sin embargo, no especifica los mecanismos, el momento ni la cantidad de dicho aumento.

