La tormenta tropical Andrea, la primera de la temporada de huracanes de este año, ya se formó en el Atlántico, aunque no se espera que se mantenga por mucho tiempo.
Andrea está ubicada lejos de cualquier zona costera, a unas 1,200 millas al oeste de Azores, y se desplaza rápidamente hacia el noreste a una velocidad entre 15 y 20 mph. El Centro Nacional de Huracanes de los Estados Unidos (NHC, en inglés) ha estado rastreando un sistema de baja presión desde el domingo, que finalmente se convirtió en Andrea.
Andrea no supone ninguna amenaza para las zonas costeras. De hecho, se prevé que se disipe a primera hora del miércoles.
El reciente aumento en la actividad persistente de tormentas eléctricas cerca del centro de esa baja permitió al NHC considerarla la primera tormenta tropical atlántica de 2025, explicó The Weather Channel.
¿Qué esperar de la temporada de huracanes de 2025?
La temporada de huracanes 2025 inició el 1 de junio, pero la formación de la primera tormenta normalmente ocurre después del 20 de junio, por lo que Andrea llega justo en las fechas estimadas.
Según datos de la NOAA existe una probabilidad del 60% de que la temporada de huracanes 2025 sea más activa de lo normal, mientras que la posibilidad de una temporada dentro de los parámetros medios es del 30 % y tan solo un 10 % de que sea menos activa.
La agencia del clima previó que se formen entre 13 y 19 tormentas, de las cuales entre 6 y 10, podrían llegar a la categoría de huracán, mientras que cinco podrían ser huracanes de categoría mayor (categoría 3 o superior).
Las condiciones actuales en el Atlántico, apuntan a un escenario especialmente favorable para la formación de ciclones tropicales intensos.
Este año el océano tiene temperaturas superficiales inusualmente cálidas, lo que podría aportar más energía a los sistemas que se formen. Además, el efecto del fenómeno ENSO podría favorecer la organización de las tormentas. A esto se suma una mayor actividad del monzón en África occidental, que origina muchas ondas tropicales que terminan convirtiéndose en ciclones cuando llegan al Atlántico.

