Al menos 3,000 millones de personas y cientos de ecosistemas vitales se han visto afectadas por las tierras que han sido degradadas en todo el mundo, calculadas en más de 2,000 millones de hectáreas. Esto debido a las sequías prolongadas, calor extremo y tormentas de arena, reseñó el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
La organización internacional realizó seis recomendaciones para cuidar y mantener el medio ambiente a través de las fuentes de agua dulce, impedir que las tierras secas se conviertan en desierto y evitar que el suelo fértil se transforme en polvo.
“Los gobiernos y las empresas tienen un papel destacado que desempeñar para revertir el daño que la humanidad ha hecho a la Tierra. Sin embargo, la gente también tiene un papel vital que desempeñar en el cuidado del medio ambiente, que es crucial para nuestro futuro como especie”, afirmó Bruno Pozzi, director adjunto de la División de Ecosistemas del PNUMA.

Agricultura sostenible
Los consumidores en conjunto con las empresas y gobiernos regionales pueden adaptar dietas estacionales y ricas en plantas, con el propósito de aprovechar la mayor cantidad de cosecha posible.
Además, las empresas agrícolas pueden cultivar plantas que resistan mejor el clima, usar conocimientos indígenas para métodos agrícolas sostenibles y controlar mejor el uso de pesticidas y fertilizantes para proteger el suelo.
Salvar los suelos
Para conservar los suelos sanos y productivos, se debe incentivar la agricultura ecológica con el método “labranza cero”, una técnica que consiste en cultivar sin perturbar el suelo mediante la labranza, para mantener la cubierta orgánica de la tierra. A esta técnica se le puede agregar suelo de composta y materiales orgánicos para mantener su fertilidad.
Proteger a los polinizadores
La PNUMA detalló que tres de cada cuatro cultivos que producen semillas y frutos dependen de los polinizadores como las abejas, mariposas, escarabajos, murciélagos y pájaros. Para protegerlos, es fundamental reducir la contaminación atmosférica, disminuir el uso de fertilizantes y pesticidas.

Restauración de ecosistemas de agua dulce
Estos ecosistemas sostienen los ciclos del agua que mantiene fértil la tierra. Para conservarlos, las personas deben identificar las fuentes de contaminación y abogar por la innovación en materia de aguas residuales, a fin de gestionar mejor las aguas residuales.
Renovación de zonas costeras
Los mares y océanos proporcionan alimentos, agua y oxígeno a la humanidad al mismo tiempo que mitigan el cambio climático. Para garantizar que estos procesos se mantengan, los países deben restaurar los ecosistemas azules (manglares, marismas saladas, bosques de algas y arrecifes de coral), al mismo tiempo de que los habitantes de zonas costeras reduzcan la contaminación.
Naturalización de las ciudades
La implementación de naturaleza en zonas urbanizadas puede mejorar la calidad del aire y reducir los efectos del calor extremo, como la instalación de tejados, enredaderas y jardines verticales. Además, conservar los estanques, canales y otras masas de agua alivia las olas de calor y aumenta la biodiversidad.
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