Desde hace ya casi tres años, un sector de residentes de Las Vegas, en Nevada, ha tenido que modificar parte de su estilo de vida, pues, aunque cuenten con recursos suficientes para adquirir el agua destinada a llenar sus piscinas, las autoridades limitaron el tamaño de estas para evitar un posible desabastecimiento de agua a futuro.
Anticipando el problema que se avecinaba, las autoridades del Condado de Clark, donde se construyó la “Ciudad de los Grandes Casinos”, inicialmente tomaron la decisión de limitar el tamaño de las nuevas piscinas a un máximo de 600 pies cuadrados de superficie en viviendas unifamiliares.
En ese momento, estimaban que existían alrededor de 200,000 piscinas residenciales en un área habitada por 2.4 millones de personas, y que cada año se agregarían cerca de 1,300 más.
Por ello, la Autoridad del Agua del Sur de Nevada votó unánimemente a favor de presentar la restricción ante los ayuntamientos de las ciudades vecinas de North Las Vegas y Henderson.
Un factor determinante para asumir esta medida fue el análisis que reveló que, cada año, se evaporan aproximadamente 87,000 litros de agua de cada piscina residencial promedio (470 pies cuadrados) en el sur de Nevada.
El objetivo de restringir el tamaño de las piscinas era ahorrar 3.2 millones de galones de agua al año desde la entrada en vigor de la orden, aumentando progresivamente esta meta hasta alcanzar 32 millones de galones anuales en 2032.

Desde entonces, el cambio climático ha incrementado considerablemente las temperaturas en varias zonas de Nevada, con promedios que alcanzan los 110 °F durante el año, provocando además una grave disminución en el nivel del Lago Mead, uno de los embalses más grandes de Estados Unidos, que proporciona aproximadamente el 90% del suministro de agua a Las Vegas.
A pesar de la intención de las autoridades de prevenir una crisis futura ante la falta de agua en Nevada, cerca de 3,000 piscinas de grandes dimensiones utilizadas por hoteles y establecimientos comerciales para recibir a turistas están exentas de cumplir con esta disposición debido a que fueron construidas años antes de que entrara en vigor la regulación.
“Si las tendencias continúan y el Lago Mead sigue disminuyendo, entonces esta puede ser una de las decisiones menos difíciles que habremos tomado con el paso del tiempo”, señaló Jim Gibson, presidente de la Comisión del Condado de Clark, en 2022, sin imaginar que la sequía y el clima extremo se agudizarían.
Otra ley destinada a reducir el consumo de agua en Nevada busca prohibir el uso de vegetación ornamental o no funcional en parques empresariales y accesos a urbanizaciones; sin embargo, de concretarse, entraría en vigor hasta 2027.
Se estima que dicha ley conducirá a la eliminación de alrededor de 5,000 acres de césped decorativo, lo cual permitirá ahorrar más del 10% del agua asignada al estado proveniente del Río Colorado.

