La 30ma. Conferencia de las Partes sobre el Cambio Climático (COP30) en Belém do Pará fue un desafío para el multilateralismo en varios frentes: la distancia entre los compromisos de los países y la ambición necesaria para cumplir con el Acuerdo de París, los desacuerdos sobre el ritmo para avanzar en la transición energética y quienes se repartirán el exiguo acceso a financiamiento para adaptar infraestructura a fenómenos extremos, entre otros.
A esto, se le sumó que fue la primera conferencia del clima con ausencia total de representantes del gobierno federal luego de que la administración de Donald Trump anunciara su retiro del Acuerdo de París. Pese a ello, 194 países se reunieron en Brasil durante las dos semanas. Y aparte, más de 100 líderes locales de diversos estados y localidades de Estados Unidos asistieron a la COP30. Aunque no fueron parte oficial de las negociaciones, su presencia reforzó algunos vínculos bilaterales y creó espacios de intercambios de experiencias sobre cómo los gobiernos subnacionales y locales pueden tomar la iniciativa ante el desafío que implica la inversión en electromovilidad, mecanismos de protección ante huracanes e incendios o el impacto en sistemas de salud.
La delegación estadounidense incluyó a representantes de 26 estados entre gobernadores, funcionarios y alcaldes. Gran parte de esta lista incluyó la llamada US Climate Alliance, una coalición de 24 gobernadores demócratas y republicanos que representan “el 54% de la población y el 57% de la economía” del país.
Esta delegación en Belém fue encabezada por los gobernadores de Wisconsin, Tony Evers, y la de New Mexico, Michelle Grisham, presidentes de la citada alianza. Ambos arribaron a Brasil antes del inicio de la conferencia en Belém, presentando primero en Río de Janeiro un informe que “detalla cómo los miembros de la alianza estaban logrando reducciones récord de polución climática, impulsando el crecimiento económico, y construyendo la energía y la tecnología limpia del futuro en América”..
Aparte, el gobernador de California, Gavin Newsom (D), también miembro de la coalición, participó más activamente en criticar la ausencia del gobierno federal y las tarifas impuestas por la administración Trump al anfitrión Brasil. “No puedes tratar así a un aliado” dijo mientras caminaba rodeado de periodistas preguntando en 4 idiomas el largo pasillo que unía la puerta de donde se daba la plenaria hasta los pabellones.
Newsom declaró además que el abandono federal de políticas del clima era una “desgracia” que favorecía a China, “porque ellos entienden la gran oportunidad de la energía limpia”.
Consultado para este reportaje, Ben Goloff, del Center for Biological Diversity, una de las organizaciones parte de la coalición de observadores en la COP30, indicó que por un lado “la administración Trump sigue representada en cada lobista petrolero en la sala” refiriéndose a los más de 1500 representantes de la industria fósil que asistieron a la conferencia. Goloff ve como importante que “pese a ello, gobiernos locales y subnacionales como el de California están aquí y sean parte del proceso, ya que sobre sus hombros descansan muchas políticas para proteger a comunidades, como las latinas, que se encuentran entre las más vulnerables a fenómenos extremos. También pueden impulsar políticas para hacer frente a los super contaminantes” refiriéndose al California Climate Crisis Act, que busca que grandes petroleras paguen compensación por los daños producidos por el cambio climático..
Sobre los resultados de la conferencia, desde la organización GreenLatinos celebraron que “a pesar de la histórica ausencia de los Estados Unidos y los esfuerzos constantes de los gobiernos del Norte Global para debilitar los resultados, el poder comunitario reformó las negociaciones”.
“Las comunidades llegaron a la COP30 exigiendo equidad, protección e inclusión, y logramos el marco de transición justa más ambicioso hasta ahora. El Mecanismo de Acción de Belém marca un paso histórico hacia adelante y demuestra que cuando las comunidades hablan y los gobiernos escuchan, las victorias llegan” dijo Ean Thomas Tafoya de la organización, que releva datos del impacto del cambio climático en comunidades latinas de todo Estados Unidos.
La creación del mecanismo de transición justa permitirá, entre otros, establecer intercambios de conocimiento para identificar cómo favorecer la adopción de energías limpias. Un estudio encontró que en el caso de las comunidades latinas, existe un interés por vehículos eléctricos, pero barreras específicas como acceso a cargadores y financiamiento persisten. Aunque el gobierno federal eliminó varios de los incentivos que existían tanto para EVs como para paneles solares, gobiernos locales como el de Phoenix, Arizona crearon sus propios programas.

