El derrame de petróleo de la plataforma Deepwater Horizon, un incidente registrado en 2010, dejó con posibles secuelas hormonales a las tortugas marinas que estaban en la zona. Así lo reveló un estudio del New England Aquarium en Boston, Massachusetts.
Tras el vertido —que mató unos 86,500 ejemplares juveniles de la tortuga lora, en peligro crítico de extinción— miles de tortugas marinas se vieron expuestas al petróleo proveniente del golfo de México.
Luego del incidente, 319 tortugas marinas vivas fueron recuperadas del océano y trasladadas a centros de rehabilitación para su evaluación y tratamiento médico. Los equipos de respuesta recogieron muestras de sangre para evaluar la salud de cada tortuga, y una parte de la sangre se congeló para futuros estudios.
En los últimos tres años, los científicos del Anderson Cabot Center for Ocean Life del acuario de Nueva Inglaterra crearon una nueva prueba para analizar la sangre de las tortugas marinas en busca de la hormona aldosterona.
Utilizando esta prueba, junto con otras desarrolladas previamente en el Acuario, los científicos evaluaron la sangre de las tortugas afectadas por el petróleo en busca de un conjunto de hormonas.
¿Qué mostraron las pruebas?
Los resultados del estudio mostraron que las tortugas marinas de Kemp’s ridley tenían concentraciones anormalmente elevadas de aldosterona y corticosterona, así como de hormona tiroidea, cuando llegaron para el tratamiento. Esto puede afectar su metabolismo, los electrolitos y muchos otros procesos vitales.
El doctor Charles Innis, científico y veterinario del acuario, indicó que este descubrimiento les permitirá a los científicos desarrollar nuevas herramientas para estudiar el estado de salud de las tortugas en peligro de extinción, identificar nuevos tratamientos para tratar a los animales afectados y aprender más sobre el impacto de las amenazas que rodean el ecosistema que las tortugas marinas habitan.
“Ahora podemos utilizar esta prueba para estudiar la salud de las tortugas marinas en otras situaciones (…) Este estudio no habría sido posible si el equipo no hubiera tenido la previsión en 2010 de archivar estas muestras”, dijo Innis durante una entrevista realizada por la Association of Zoos & Aquariums.
Los resultados del estudio respaldan una investigación anterior publicada en 2012, en la que se analizaron datos sanguíneos y se hallaron importantes repercusiones fisiológicas en las tortugas marinas expuestas al petróleo.
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