Durante cuatro meses, los residentes de la ciudad de Armourdale, en Kansas, se opusieron a que la empresa ReWorld, anteriormente conocida como Covanta Hempstead, instalara una planta de residuos químicos. Mediante capacitaciones y activismo ambiental, los activistas lograron que la compañía retirara la solicitud del proyecto.
El 10 de julio de 2025, la empresa ReWorld solicitó un Permiso de Uso Especial (PUE) para construir una Planta de Procesamiento de Materiales (MPF) en Armourdale. Sin embargo, las obras en el sitio comenzaron antes de la aprobación del permiso.
La revocación del permiso respondió a las demandas de los residentes, quienes exigían claridad e información veraz sobre diversos riesgos relevantes para la salud pública.
De aprobarse, la planta procesaría sustancias químicas, lodos industriales, absorbentes contaminados y plásticos para transformarlos en combustibles destinados a la incineración en otros lugares, lo que implicaría graves riesgos para la salud, el aire y el agua de Armourdale.
Además, se iban a generar 1,226 viajes adicionales de camiones pesados al día en un vecindario donde la contaminación ya agrava el asma de muchos habitantes.
La comunidad de Armourdale se organizó
La comunidad de Armourdale, liderada por la organización local de justicia ambiental RiSE for Environmental Justice (RISE4EJ) y apoyada por la Global Alliance for Incinerator Alternatives (GAIA), se organizó durante los últimos cuatro meses para actuar.
Mediante reuniones, capacitaciones, sesiones informativas y la difusión de datos relevantes, buscaron involucrar activamente a los residentes de la comunidad.
“Esta victoria es del pueblo: de cada vecino que se presentó alzó la voz, tradujo, repartió volantes, recogió firmas, contó camiones, hizo llamadas y se negó a ser silenciado (…) Es una prueba de que el poder de las bases funciona y de que, cuando las comunidades se unen, podemos proteger nuestra salud, nuestro aire y nuestro futuro”, expresó Beto Lugo Martínez, director ejecutivo de RiSE4EJ.
Además, los residentes trabajaron para promover la transparencia y mantener informadas a las juntas de comisionados durante la evaluación de la solicitud de permiso presentada por ReWorld.
Como resultado de esta iniciativa, varios miembros de la comunidad participaron activamente, ofreciendo testimonios impactantes en cada audiencia de permisos de la Comisión de Planificación Urbana, algunos de ellos por primera vez.
La Comisión de Planificación Urbana identificó los riesgos potenciales de la MPF y solicitó a ReWorld la presentación de estudios sobre el impacto ambiental y en la salud pública de la instalación.
Asimismo, exigió la realización de múltiples reuniones para la interacción y escucha a la comunidad. Debido a demoras y al incumplimiento de estos requerimientos, ReWorld retiró su solicitud de Permiso de Uso Especial (SUP) ante la Junta de Planificación y Zonificación.
“Cuando trabajamos juntos para elevar y dar voz a las comunidades más afectadas, contamos con una herramienta poderosa contra las corporaciones que intentan construir infraestructura contaminante y tóxica cerca de nuestros hogares”, afirmó Jessica Roff, gerente del programa de plásticos y petroquímicos para EE. UU. y Canadá en GAIA.
En un comunicado difundido por RISE4EJ, Roff expresó que la industria ya sobrecarga a comunidades específicas —principalmente negras, latinas, indígenas y de bajos recursos—, por lo que es fundamental que estas comunidades les exijan rendir cuentas con verdad y transparencia, “y si no cumplen, no pueden operar”.
RISE4EJ informó que, junto con GAIA y la comunidad de Armourdale, se comprometieron a trabajar para garantizar que ReWorld no traslade su propuesta a otra comunidad en el futuro.




