El 85% de los nuevos descubrimientos para proyectos de extracción de petróleo y gas en 2024 se ubicaron sobre los océanos, los conocidos como proyectos en alta mar o proyectos offshore. Esto contradice las reiteradas advertencias científicas y recomendaciones de instituciones —como la Agencia Internacional de Energía— de evitar la expansión de nuevos proyectos de combustibles fósiles a fin de reducir las emisiones y limitar el calentamiento global a menos de 1,5°C. Ahora también se sabe que estos proyectos tienen un impacto negativo en los océanos.
Un estudio de la iniciativa Earth Insight —en colaboración con 12 organizaciones de la sociedad civil— revela que los proyectos de combustibles fósiles en alta mar amenazan la vida marina y la supervivencia de las comunidades costeras.
¿Qué muestra el informe?
El estudio de Earth Insight analizó proyectos de petróleo, gas y gas natural licuado (GNL) en países donde las inversiones en combustibles fósiles están aumentando.
Todo proyecto offshore implicaría sistemas de oleoductos, puertos, rutas marítimas, terminales de exportación, plantas de procesamiento y muchos otros aspectos complementarios que, tanto en tierra como en el mar, aumentarían la presión sobre la biodiversidad. Esto incluye impactos negativos en áreas protegidas, zonas de mamíferos marinos y áreas de gran importancia biológica, como arrecifes de coral y corredores migratorios de ballenas.
Además, amenazarían a las comunidades locales cuya vida diaria depende de la pesca, el turismo de biodiversidad y la salud de los ecosistemas costeros. Comunidades que han cuidado del océano durante siglos.
El análisis se realizó en proyectos ubicados en Argentina, Alaska, Australia, Camerún, Indonesia, Jamaica, Kenia, México, Noruega, Tanzania y Trinidad y Tobago. Aquí nos centramos en dos de ellos.

Los casos de estudio en Alaska y México
En Alaska se propuso un proyecto de gas natural licuado para conectar la vertiente norte y la ensenada de Cook. Esto requeriría un gasoducto de 1287 kilómetros (800 millas) y un aumento del tráfico de buques cisterna de entre el 40% y el 70%.
Según el estudio, este proyecto tendría un impacto negativo en el hábitat de la ballena beluga, la pesca del salmón y los sistemas alimentarios indígenas. Además, afectaría los recursos y el sustento de 15 aldeas nativas costeras.
Al igual que en Alaska, se planea un proyecto de gas natural licuado en el Golfo de California, México, una de las regiones marinas más importantes del mundo.
El proyecto aumentaría el tráfico de buques cisterna, gasoductos e infraestructura de gas, lo que podría generar ruido submarino, colisiones con barcos y contaminación en el hábitat de las ballenas y la vaquita marina, en peligro crítico de extinción.
Qué urge a hacer el informe
Lejos de limitarse a describir el problema, el informe también exige medidas por parte de los gobiernos, las instituciones financieras y los organismos internacionales.
Entre las recomendaciones, los expertos advierten sobre la importancia de detener la concesión de nuevas licencias, permisos y aprobaciones para proyectos de petróleo, gas y GNL en alta mar y costeros, ubicados en áreas protegidas o cerca de ellas. También abogan por el establecimiento de “Zonas Libres de Combustibles Fósiles” jurídicamente vinculantes en áreas de gran importancia ecológica, cultural y comunitaria.
En cuanto a la acción nacional y multilateral, el informe insta a los responsables de la toma de decisiones a alinear sus políticas con el objetivo de proteger el 30 % de las áreas marinas para 2030. Esto forma parte de los compromisos asumidos por los países en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica de 2024, que aún se encuentra en fase de implementación.
“Los compromisos de los países de proteger el 30% del océano para 2030 representan una oportunidad única para restringir los bloques y concesiones de combustibles fósiles, con el fin de salvaguardar la integridad de las Áreas Marinas Protegidas existentes y futuras, los corredores de ballenas y mamíferos marinos, y la salud de los arrecifes de coral, los pastos marinos y los manglares, así como de las comunidades que dependen de ellos”, dijo Tyson Miller, director ejecutivo de Earth Insight.

