Ante el incremento en el nivel del mar, que amenaza con hacer desaparecer a las islas Maldivas, científicos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), junto con una organización llamada Invena, pusieron en marcha una prometedora iniciativa para salvar dicho paraíso natural.
El plan consiste en aprovechar la fuerza de las corrientes oceánicas para que, con la ayuda de grandes estructuras sumergibles, se arrastre arena del fondo marino hasta crear una barrera natural en puntos previamente analizados. Esto con el fin de fortalecer la superficie de las principales islas y evitar que se hundan debido a la erosión del agua.
La República de Maldivas está situada en el océano Índico, al sur de la India, y como nación está conformada cerca de 1,200 islas coralinas distribuidas en 26 grandes atolones, estructuras de coral separadas por lagunas que se extienden creando un bello paisaje natural.
Sin embargo, están amenazadas con quedar bajo el agua, pues el 75% de su geografía permanece tan sólo a dos metros sobre el nivel del mar.
Ciencia contra naturaleza
Desde hace siete años, un grupo de investigadores del MIT iniciaron una cadena de experimentos desde un laboratorio con sede en Cambridge, Massachusetts.
El objetivo consistía en replicar a escala y de manera artificial las condiciones que prevalecen en el litoral maldivo para generar algún proyecto encaminado a rescatar a sus islas del embate de la naturaleza. Además del incremento en el nivel del agua, se suman frecuentes tormentas que ponen en riesgo parte de la sustentabilidad de sus habitantes segregados en 90,000 kilómetros cuadrados en el Océano Índico.
Los peces que antes habitaban cerca de la costa de Maldivas están siendo desplazados hacia otros sitios, en ocasiones arrastrados por las fuertes corrientes oceánicas generadas a consecuencia del calentamiento del mar.
Por ello, la misión de los científicos del MIT es lograr que, a partir de sus barreras de arena, se puedan ir creando artificialmente nuevas islas en la zona con la esperanza de amortiguar la fuerza de las corrientes oceánicas.
Lo importante es determinar cómo orientar las estructuras que sumergen y colocan en el fondo marino, así como la geometría que deben tener para empujar la arena hacia puntos estratégicos donde comienzan a formar los bancos de arena, de forma progresiva y lenta, para lograr una especie de islote.
No obstante, cada movimiento o decisión adoptada por el equipo de científicos del MIT se apoya en información previamente analizada sobre olas, datos meteorológicos, mediciones de comportamiento de las corrientes marinas recabada por sensores de inclinación e incluso simulaciones por computadora.
Hasta el momento, el proyecto avanza con resultados esperanzadores para los pobladores de Maldivas, quienes de otra manera deberán de ir planeando una migración a tierra firme para eludir un desastre inminente.
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