Queridos lectores,
¡Saludos desde el corazón de la COP28 en Dubái! Hoy les comparto mis experiencias del tercer día de esta increíble cobertura. ¡Qué día tan lleno de emociones y anécdotas les tengo para contar!
El Expo City de Dubái se ha transformado en un frenesí de calor abrasador, filas interminables que serpentean en cada dirección, desvíos en cada esquina y una agitación constante en el ambiente. La anticipación se respiraba en el aire, dado que contamos con la distinguida presencia de más de un centenar de líderes mundiales.
Imaginen tener a figuras como el Rey de Inglaterra, jeques de países petroleros ricos, emires, presidentes de potencias económicas, todos ellos reunidos en la misma ciudad, hora y lugar. Estos líderes, hacen el papel de superhéroes contemporáneos, que se han reunido para discutir cómo salvar al mundo de nosotros mismos. Entre tantas figuras poderosas, me encontré con un detalle sorprendente: la falta de lugares para comer y el poco acceso de agua para beber en un evento que reúne a aproximadamente 70 mil personas.
En la sala de prensa, noté la ausencia de cestas de basura y de bebederos o fuentes de agua como le llamamos en Estados Unidos. Ese detalle me ha impactado. Más de 700 periodistas y acreditados de prensa en un módulo y apenas contamos con varios botellones. Solo se nos ofrece un carrito ambulante de agua, jugo y café en cada pabellón para 20,000 personas, las filas para obtener agua son interminables.
Aquí no hay máquinas de venta de sodas o agua. Hay escasos puestos para comprar bebidas y café en cada pabellón donde transitan miles de personas, las filas son largas en medio de jornadas agotadoras por el clima. Finalmente probé el delicioso Pollo Biryani, un arroz tradicional local. La comida en Dubái es casera y condimentada, ofreciendo un festín de sabores para el paladar. A pesar de las limitaciones de tiempo, encontré un momento de deleite al disfrutar de un helado en uno de los carritos de la Expo y como se hace tradicionalmente en Turquía, el heladero te hace “sufrir” un poco antes de que puedas disfrutar el helado. Aunque el día fue agotador y el cambio horario juega sus travesuras en mi sueño, ha sido un gran día. Gracias por acompañarme en esta aventura. ¡Hasta la próxima crónica desde la COP28!
Con cariño,
Erika
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