La contaminación terminaba desembocando en el lago Michigan, principal fuente de agua potable, lo que facilitó la propagación de enfermedades como el cólera y la fiebre tifoidea.
Ante esta situación, el Distrito Sanitario de Chicago, actualmente el Distrito Metropolitano de Recuperación de Agua de Chicago, invirtió el curso del río Chicago en 1900, extrayendo agua del lago Michigan y vertiéndola a través de un sistema de canales que conducían a los ríos Des Plaines y Mississippi. Esto permitió que el río se autolimpiara.
Ocho años después, la Asociación Atlética de Illinois organizó una serie de nados en aguas abiertas en río Chicago que atrajeron a los nadadores más destacados del mundo, incluso John Weissmuller ganó el evento dos veces, y congregaron a más de 100,000 espectadores.
Pero a finales de la década de 1920, los vertidos industriales y la escorrentía de las calles contaminaron de nuevo al río.
El empuje del activismo ambiental, junto con las leyes impulsadas en las décadas de 1960 y 1970, desembocó en la creación de la Ley de Agua Limpia y de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), encargada de sancionar los vertidos ilegales.
Paralelamente, el Distrito Metropolitano de Recuperación de Agua puso en marcha el ambicioso proyecto del ‘Túnel Profundo’, diseñado para contener la escorrentía pluvial y los desbordamientos de aguas residuales. Estas medidas marcaron el inicio de una segunda oportunidad para el río Chicago, que poco a poco comenzó a recuperarse.
Hoy, fruto de estos esfuerzos sostenidos, el río atraviesa una de sus etapas más saludables desde que se tienen registros, de acuerdo con CRS.
La biodiversidad crece de forma constante, con más de 80 especies de peces habitando sus aguas.
“La explosión de cruceros fluviales y la incorporación de embarcaciones a tracción humana demuestran que Chicago está lista para reconectarse con su vía fluvial”, indicó la organización.
El alcalde de Chicago, Brandon Johnson, ha declarado que el regreso de la competencia de natación es una gran victoria para la ciudad y un testimonio de décadas de arduo trabajo para revitalizar el río.
Seguridad para los nadadores
La seguridad constituye la máxima prioridad para CRS. Para ello, se puso en marcha un riguroso programa de control de calidad y seguridad del agua con estándares sin precedentes.
El recorrido fue resguardado por más de 100 miembros del personal de seguridad distribuidos en kayaks, tablas de paddle surf y embarcaciones de apoyo. Además, se sumaron boyas autónomas, sistemas de rastreo por GPS y cronometraje en el agua para reforzar la protección.
Beneficio para dos causas importantes
La competencia de natación fue producida por A Long Swim, una organización sin fines de lucro fundada por el nadador de aguas abiertas de clase mundial Doug McConnell.
“Esto es más que un simple recorrido a nado: es un homenaje a las raíces de Chicago y un testimonio del poder de la perseverancia”, afirmó McConnell.
El evento beneficia dos causas importantes: la investigación pionera sobre la Esclerosis Lateral Amiotrófica en la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern y la educación sobre seguridad en la natación para niños en riesgo en Chicago.
“Felicito a los organizadores por su compromiso con la seguridad y su dedicación para empoderar a los jóvenes afroamericanos y latinos a través de la educación en natación. Este evento es una celebración del progreso de Chicago y un futuro más brillante e inclusivo”, dijo el alcalde Johnson.
Contenido especial de Huella Zero, publicado inicialmente en La Raza.